Archivo de la etiqueta: ACB

Campos grandes para un deporte grande

¿Qué tiene el fútbol que no tenga el baloncesto? ¿Los jugadores? No. Sobre el césped juegan once contra once, más que en baloncesto, pero no tan altos y fuertes. ¿Los entrenadores? Las charlas técnicas en los tiempos muertos y las estrategias hasta el último milisegundo del partido son precisamente de lo que más llama la atención de nuestro deporte. De hecho, el fútbol ha importado un elemento de los técnicos de baloncesto: la elegancia de quien está al mando de la plantilla vestido con traje y corbata. Entonces, ¿la tecnología? Imposible. El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, se niega a introducir dispositivos electrónicos que ayuden en la labor arbitral; mientras que en el balonceto, desde hace años, se recurre al ‘replay‘ para comprobar si una canasta entra dentro del tiempo o no. Así que, ¿qué le falta al baloncesto para ser más grande que el fútbol?

Hasce poco hablábamos de eso, pero si es cuestión de tamaño, la respuesta está en los estadios. Muchos equipos de fútbol están cubriendo sus campos para protegerlos de tormentas que entorpezcan el espectáculo, y además son hasta diez veces más grandes que los pabellones que cada fin de semana acojen la Liga Endesa ACB. El último que se apunta a poner techo a un estadio es Florentino Pérez. Cubrir el Santiago Bernabéu es uno de los grandes sueños que tiene en mente el constructor y presidente del Real Madrid. Y eso le viene de perlas a la Federación Española de Baloncesto, que organizará en 2014 el Mundial de Baloncesto y lo quiere culminar a lo grande: al estilo del All-Star de 2010 en Dallas, en un estadio donde quepan más de 80.000 almas. José Luis Sáez, presidente de la FEB, ha manifestado que “si se techara el Santiago Bernabéu sería una magnífica sede para la final del Mundial de Baloncesto”.

Es cierto que solo podría llenarse si España llegara a la final y si enfrente hubiera una selección digna del espectáculo que se demanda (Estados Unidos, ojalá). Quedan menos de tres años y tenemos una selección joven por la que apostar para futuros éxitos, pero si otro país se interpusiera en el camino, tal escenario se quedaría desierto y lo que hubiera sido una hazaña se convertiría en un fiasco mundial. De todas formas, soñar es grtis, y yo me veo en las gradas del Bernabéu para llevar a lo más alto al BA-LON-CES-TO.


Mucho público pero poca audiencia

 

El aire que pierde el fútbol con el conflicto de las radios podría inflar las audiencias del basket. /PABLO GIRÓN

El BA-LON-CES-TO está pasando por un momento de su historia peculiar. Hace cinco años la selección nos colocó en la cima del baloncesto mundial y tan solo perdimos el pie en Turquía 2010, pero volvimos a remontar hasta el pico en Lituania. Campeones de Europa en las dos últimas ediciones, y subcampeones (campeones en realidad, sin exagerar) olímpicos. Esto es lo que somos. Y esto es lo que tenemos: poco más de un punto de share en la retransmisión de la primera jornada de la Liga Endesa.

La materia prima la tenemos: un baloncesto de calidad solo superado por la NBA si se pusiera en marcha. Ahora hay que preguntarse qué es lo que no funciona alrededor para que el baloncesto no sólo interese cuando España se juega los títulos. Podemos culpar a los medios de comunicación por no darle mayor espacio informativo, podemos señalar a las instituciones (pasar de celebrar los títulos en Plaza Castilla o Cibeles, a celebrarlos en Callao… no dice mucho a su favor), o podemos acusar a la misma Federación o Liga Endesa por no vender un producto que es bueno en sí, pero mediocre en su puesta en escena.

Aficionados hay, y muchos. Para darse cuenta solo hay que ver los pabellones llenos todas las semanas y aficiones como las del Estudiantes, las del Caja Laboral o Unicaja (entre muchas otras) con ambiente de charanga. Hay multitud de blogs como este profesionales que van más allá de la mera actualidad del baloncesto, juegos como el Supermanager de la ACB que enganchan, y revistas especializadas para los más hambrientos de información.

Pero entendidos los hay menos. Este posiblemente sea uno de los grandes obstáculos para que el baloncesto que tenemos cale en la sociedad. Para aquel que tan pronto te ve un partido de tenis como una carrera de motos o una etapa del Tour, la ACB no supone ningún espectáculo por encima de otros deportes. La realidad es que el baloncesto se está volviendo cada vez más técnico. Eso a tipos como yo nos puede gustar, pero no es un reclamo suficientemente atractivo para el resto del público. Así ocurre en los deportes del telediario: nos muestran las cinco mejores jugadas de la NBA y el espectador ni se pregunta por nuestro baloncesto.

La verdad es que la situación es cuanto menos paradójica: el basket mira desde lejos y sin amigos como algunos medios de comunicación luchan por recuperar la amistad de una competición que ya no les ajunta. Ojalá que, todo ese interés lo mostrasen por un balón de cuero y un par de canastas, porque para que los entendidos sigan siéndolo y los aficionados se diviertan hace falta que haya tirón mediático. Me quedo con lo que dijo Xavi Pascual a El Mundo Deportivo: “Que las audiencias aumenten en baloncesto es un un objetivo más importante que los títulos”.


La cruda realidad

¡Cuánto cuesta llegar a ser un deportista de élite y cuántos nos hemos se han quedado por el camino! Todo el mundo ha tenido la típica conversación madura sobre nuestro futuro con los amigotes en el recreo del colegio y que empezaba con un: “Yo voy a ser jugador del Real Madrid, ¿y tú?”… “¡Pues yo también!” Luego ya la implacable realidad nos va poniendo en nuestro sitio.

Partido ACB 2010: Real Madrid - Obradoiro. /PABLO GIRÓN

Donde nos imaginábamos entrenamientos y partidos en grandes pabellones abarrotados con pancartas y speaker incluido coreando nuestros nombres, en realidad hay una pista de asfalto con un par de canastas que tienen media red colgando y un tablero de madera. Y a menudo te encuentras con aros torcidos (si no rotos) por culpa de esos gamberros que llegan a machacar. Tampoco podemos despistarnos en los tiempos muertos mirando la coreografía de las cheerleaders, porque las últimas cuatro carreras no nos han dejado aire ni para fijarnos en la novia de algún compañero. En lugar de tener un grupo de ultras con cánticos ensordecedores, nos conformamos con engañar a los amigos para que nos vengan a ver jugar.

Nada tiene que ver con aquellos sueños de la infancia un banquillo con tres jugadores sin aliento, cuando lo que nos hubiera gustado es tener a cuatro entrenadores, un preparador físico, un médico, un fisioterapeuta y otro tío que te traiga la botella de agua y una toalla para el sudor.

El bolsillo también anhela lo que pudo haber sido y nunca fue: tener que pagar para poder entrenar un par de días a la semana y jugar con los amigos de siempre en el equipo del pueblo queda muy lejos de la fama y los sueldos astronómicos que uno creía tener asegurados. Los viajes en avión cada quince días y sin esperas eternas esperando a embarcar, en nada se parecen a los desplazamientos de cinco personas metidas en un Clio.

Pero, más allá de las infraestructuras que tengamos, de una afición más o menos incondicional y de una cuenta corriente en números rojos o verdes, siempre quedarán pequeños grandes placeres que serían inalcanzables desde la cima del éxito. Bueno, solo se me ocurre uno: las ruedas de prensa y entrevistas después del partido no superan a la las cervecitas en el bar para reponer fuerzas.


Las Rozas cierra la plantilla a la espera de Balmón

Balmón recibe de Nick Wolf en el poste bajo

José María Balmón recibe en la zona contra Aurteneche (79-87). /PABLO GIRÓN

A menos de una semana para que arranque la Adecco Plata, el Club Baloncesto Las Rozas ya ha dado prácticamente por cerrada la plantilla con la que afrontará su debut en la competición. La única incógnita que queda por desvelar es si finalmente se harán con los servicios del pivot José María Balmón. El pasado fin de semana pudo probarse con el resto del equipo en dos amistosos: el primero ante Plasencia, con el que Alonso de Madariaga sumó su segunda victoria en pretemporada, y contra Aurteneche, que una semana después volvió a derrotar al equipo madrileño. En ambos encuentros el poste gaditano fue un referente clave en ataque, aportando mucha intensidad en todas las jugadas.

Balmón, de 30 años, es un jugador muy experimentado en estas categorías: desde 2002 ha jugado en diversos equipos de la liga LEB excepto las dos aventuras ACB que tuvo con el Caja San Fernando (2006/07) y Ricoh Manresa (2088/09). Con su contratación, el cuerpo técnico culminaría una plantilla que mezcla juventud en el perímetro y experiencia en el juego interior, donde Iñaki De Miguel (38 años), Javier Salsón (29) y el propio Balmón suben la media de edad a 26 años.